martes, 6 de septiembre de 2016

Votar demasiado, mucho, poco... o nada.

El PP, y parte del PSOE, insisten, de una u otra manera, en que no se puede obligar, proponer, pedir ni forzar a los ciudadanos a votar de nuevo, porque, entre otros argumentos, ya han sido cinco las convocatorias electorales que se han convocado en los últimos dos años.

Es curioso. Yo soy de los que sienten que la democracia consiste en votar cuanto más mejor, decidir por mayorías todo lo posible, dejar en manos del pueblo cuantas más veces sea posible las medidas que los gobernantes y las administraciones deben ejecutar.

A mí, esto de votar tanto, me parece una edad dorada de la democracia española, y quiero que me sigan preguntando a ser posible una o más veces al mes.
Quiero sentirme corresponsable de las políticas financieras y sociales, y deseo sentir que las prioridades en el gasto se han realizado con mi participación.

Quiero elegir a los candidatos que me parezcan más adecuados, y poder removerlos (quitarles mi apoyo) cuando yo desee. Mi aspiración es elegir por separado las políticas sectoriales, sin tener que conformarme asumiendo, por cuatro años, todo el "paquete" que me propone un determinado partido.

Más que obligar a nuestros representantes políticos a negociar todo lo que ellos estimen oportuno, lo que yo propongo es que haya elecciones por separado para cada tema, como la reforma laboral, la regulación de las hipotecas, la educación, la corrupción, la sanidad o la función del Senado.

¿Para qué van a negociar en mi nombre si una mayoría de votantes ya pudiéramos decidir que los corruptos paguen todo lo que roban, que desaparezca el senado, o que la sanidad y la educación públicas queden presupuestariamente blindadas?

Quiero votar. Quiero votar todo lo que se pueda votar. Quiero votar cada vez más. Y más. Y otra vez, y de nuevo. Quiero cambiar de políticos cada vez que me dé la gana. Y quiero obligarles a obedecerme. Quiero ejercer el poder soberano que me otorga la Constitución y quiero hacerlo varias veces al día, y en todos los asuntos que me afecten o interesen.

No quiero votar a nadie que me diga que voto demasiado, ni a los que me quieren convencer de que les vote para que ellos se ocupen de todo. Porque votar no sólo es mi derecho, el decidir, sino también mi obligación solidaria y mi responsabilidad jurídica.

Arbolcom.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El Toro de la Vega es declarado nulo.

Aunque lo que ha sido anulado, en realidad, no es el toro sino la faena. Y es que la fiesta de este pueblo se sabe insostenible desde hace tanto tiempo que incluso le han puesto un reglamento para que los "valientes" lo maten como Dios manda, jugándose las femorales: Hay que alancearlo de frente y cuando el morlaco esté parado, requisitos que no ha cumplido nadie.
Matar un toro no es trabajo de cobardes, ni de inútiles. Es un privilegio de semidioses, entrenados toda su vida para esquivar a la muerte. No hay tauromaquia sin muerte cierta. Y toda la ceremonia consiste en demostrar que el matador esquiva a la parca, porque sabe, quiere y puede evitarla.
El que asestó la lanzada definitiva, en cambio, se escondió detrás de un pino (lo dice el jurado) y la clavó de lado, esquivando los pitones de sobaquillo. Los anteriores lanceros hicieron algo parecido.
Y el toro se ha muerto, sin ver a su matarife, ni a un torero en muchos metros a la redonda. Lo que allí había no eran más que oportunistas que sólo han demostrado lo mucho que les falta por estudiar para presentarse al escalafón básico "correvacas".
Mi mensaje para los del pueblo ese es que dejen de hacer el ridículo mundial. Lo único que han demostrado es que no saben citar de frente, que les falta un puntito de decisión para poner el corazón en medio de la embestida y de la cornamenta, y aguantar que el bicho se arranque, mientras su mugido te hiela el corazón y su mirada te paraliza las piernas. Ni saben quebrar la cadera, ni clavar la lanza en el hoyo de las agujas, ni abrir las piernas y dejar los genitales al aire por si el toro se los quiere llevar de una cornada. Eso es la tauromaquia y no la pantomima repugnante que hacen.
No estaría mal que los lanceros no fueran de vergonzoso trapillo y camiseta tercermundista, sino vestidos de luces, para demostrar que saben morir con la elegancia y con la dignidad sublime de los artistas verdaderos, o que hicieran el paseillo con la taleguilla marcada, un rato antes, para decirle al pueblo llano que ellos han venido a demostrar que están hechos de valor, potencia y fuerza.
El Toro de la Vega ha sido declarado nulo. Qué injusticia! El único que ha ido a jugarse la vida con honor y bravura, y lo declaran nulo! ¿Cómo habría que declarar a los que no han sido capaces ni de ponerse delante de él?
Arbolcom.

viernes, 7 de marzo de 2014

Los toros.

(El Juli va a ser contratado como profesor y conferenciante universitario. La noticia indigna a los antitaurinos).

Extraído de www.taringa.net
Momento en el que la muerte se te mete en el cuerpo
Yo iría a sus clases y explico porqué. El Juli acreditó de novillero un conocimiento enciclopédico de las suertes taurinas, de la historia y de las trastiendas existenciales que hay tras la fiesta nacional. Quizá le conceden el honor de enseñar sólo por reconocer que la cultura es libre y que la tauromaquia, aún hecha comercio y negocio, es un caso único en la antropología universal como metáfora filosófica de la existencia, sólo equiparable, desde este punto de vista al sumo japonés.

Pero aunque el sacrificio del toro haya devenido repugnante a la luz de la moderna y acomodada sociedad, entender sus raíces etnográficas y su función religiosa o mítica sigue siendo un conocimiento respetable como investigar los sacrificios humanos mayas, o los fundamentos ideológicos de la ablación. Saber que vamos a morir es lo que, según Arsuaga, hace humanos a los prehomínidos. Teatralizar la muerte, convocarla en una ceremonia, aplicarla ritualmente a otros, zafarse de ella es una aspiración de todo ser humano que quiera trascender de su naturaleza mortal. Si eliminamos la tauromaquia seguirá existiendo la ruleta rusa y la ansiedad por superar el inevitable trance. Lo que en los toros y en otros deportes, costumbres o tradiciones subyace no es matar o dañar a nada ni a nadie, sino sentirse superior al resto de los mortales por saber esquivar la muerte. Aunque quitemos la tauromaquia, la prueba para demostrarte a tí mismo que eres humano será otra. Pero en todo caso la posibilidad de morir tiene que estar presente y ser real. Quizá por eso le dan un puesto de profesor al Juli. Quizá sus alumnos sólo quieran aprender a convivir con la muerte, a esquivarla y a entender que ha de llegar, pero no cuando ella quiera.

Arbolcom

jueves, 20 de diciembre de 2012

Privilegio y clasismo


(El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial dice en una entrevista radiofónica que no le parece bien tener que viajar en “clase turista”)

Son dos problemas distintos. Me explico: Un problema es quien lo paga (privilegios) y otro en qué sitio y condiciones viaja (clasismo).

El primer asunto consiste en la frustración que sufre el jerarca porque, aunque puede pagar el mejor sillón de su bolsillo, quiere que se lo financiemos entre todos. Esto es un problema de privilegios sí, o privilegios no.

Pero el otro problema que plantea el pollo es que se lo merece  por “razón de la dignidad de su cargo”, es decir, por clasismo.

Realmente, si no hubiera vagones, billetes y precios distintos, no podría pedirlo, pero es que los hay. Los servicios públicos tienen clase pobre y clase rica porque la sociedad es clasista. Existe la convicción o el consenso de que no todos somos iguales a la hora de vivir más o menos bien. Esta idea, además, es compartida por el que diseña el vagón, quien lo explota, quien compra sus billetes y quien no protesta por la discriminación, “tácitamente asumida”, es decir, por todos.

Conclusión: Hay que pagarle lo que gaste en viajar por razón de su cargo, y hay que erradicar las “clases” sociales, ya que nadie, ni el más alto servidor del Estado, merece distinto trato que el más humilde de los gobernados.

Arbolcom.

martes, 18 de septiembre de 2012

Esperanza, en la vida.


(La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, dimite, se supone, por estar enferma de cáncer)

¡Ay! Esperanza, qué mala has sido... ¡Cómo te trata la gente! Qué cosas más desagradables te dicen... Simplemente por ser fascista y de ultraderechas. Mira que desearte la muerte, así sin más, como si te la merecieras...

Pues, óyeme a mí, y haz oídos sordos a los demás. Que en esto de la vida hasta el cocodrilo más cruel tiene un trozo. Y tu no es que seas una gacelilla, pero la vida es tu derecho, como el mío. Yo lo que te deseo, de todo corazón, es la muerte política porque soy tu enemigo, o tu contrincante, o tu oponente, o tu discrepante... y aspiro a conseguirla, sí, pero con votos, no con enfermedades.

Y ahora que tienes la parca a las espaldas, quizá tanto como yo, te deseo la vida plena y que cuando salgas del hospital, tras hablar con ella, hayas cambiado y me busques para defender el derecho de los desprotegidos, la igualdad de los sencillos y la justicia de la sociedad. Ojalá pueda verte muchos años más, aunque sea para pelearme contigo, porque reconocerás que es lo que te mereces, pero la vida, ¡ay! Esperanza, la vida, si pudiera, te la regalaba...

Arbolcom.

viernes, 7 de septiembre de 2012

De Olvido, nada.

(Olvido Hormigos, concejala socialista de Los Yébenes, presenta su dimisión y luego la retira tras difundirse un vídeo en el que aparece masturbándose)

Morbosa, hasta de nombre. Materia prima de la más pornográfica de las historias mediáticas. Indecente multimedia y, por ello, aún más atractiva. Orgasmo sociológico de envidias, deseos, y fantasías...

Reina de los expedientes eróticos, concejala de las pasiones, militante de la España reprimida y hembra de curvas democráticas. Pechos de lujuria politizada. Mano que acelera el debate sexual.

No se puede pedir más. Libertaria de sus gemidos y repartidora de sus suspiros digitales. Exhibicionista de sus genitalidades. Morbo público y electoral. Pezones que disparan el deseo municipal en plenos donde no se le concede la palabra, porque, al parecer, ya lo tiene todo hecho.

Dicen en el pueblo que la más guapa y la más puta. Lo de guapa, es indudable, pero para dictaminar sobre su presunta condición de zorra es necesario ver los vídeos de las demás paisanas, que haberlos, haylos.

Dicen que tiene tantos pecados e inmoralidades que merece una estatua, pues monumento ya lo es. Y ha sabido, desde la picardía irreverente, ponernos cachondos, indignados, o sencillamente nerviosos. Tiene, que se sepa, marido, alcalde y futbolista. Y a mí, también me tiene.

Arbolcom


miércoles, 15 de agosto de 2012

Si bebes, ni conduzcas ni torees.

(Un chaval de 16 años muere atropellado y aplastado por un toro en un encierro popular. Los políticos de turno plantean prohibir la participación de menores de 16 años en ese tipo de festejos).

Y digo yo: Si el muerto hubiera tenido 34 años... ¿ponemos los 35 como tope para corretear los toritos en el albero?
Estos políticos de poco trapío no comprenden que la vida es riesgo, ni que, pongas la edad que pongas, siempre morirá uno al que le sobra el alcohol ingerido antes de hacer el quiebro, el que está demasiado gordo o el que no distingue cuál es el cuerno que el vacuno maneja mejor que el otro.
Así será. Pongas la edad que pongas, habrá muertos. Habrá muertos de todas las edades pero todos los cadáveres tendrán unas características comunes: los unos demasiados etílicos, los más con poco seso, y casi todos con desconocimiento absoluto del arte de cúchares.
Ahora que el chaval éste ha muerto, aseguro que no ha sido por culpa de su edad, sino por no estar en condiciones de enfrentarse al morlaco. Un matador de alternativa cuyo nombre no recuerdo decía que todas las "cornás" eran por despistes del torero, pues el animal es el único que siempre se presenta en la plaza como Dios manda, en forma, sin drogas, preparado para luchar, y lleno de fuerza. Son estos espontáneos que ni siquiera saben hacer un quiebro los que se ponen en un terreno que no deben pisar, nunca mejor dicho.

Arbolcom.

martes, 14 de agosto de 2012

¿Qué culpa tendrán los supermercados?

(El alcalde de Marinaleda y parlamentario de IU en Andalucía, Sánchez Gordillo, liderando un grupo de sindicalistas, asalta un supermercado y coordina el presunto robo de alimentos. Su objetivo es demostrar la situación límite en la que viven una vez más los jornaleros)

Yo no hubiera asaltado un supermercado. Yo hubiera “okupado” un piso, alguno propiedad de un Banco de donde fueron expulsados sus dueños por no pagar la hipoteca. Y esperaría a que la Policía me sacara por la fuerza.

Aquí, alcalde “Gordillo”, hay cuatro violencias distintas y subrayadas: La de los maderos, la de los okupas, la del Banco, y la de los robaleches.

¿Cuáles son legales? La de los policías y la del Banco.
¿Cuáles son legítimas? Las cuatro. Sí, señores. Las cuatro pueden ser legítimas.
Los agentes recomponen el orden social. El banco expropia por la fuerza que le concede la ley. Los okupas exigen que la administración cumpla lo que dice la constitución. Y los hambrientos tienen la excusa del estado de necesidad.

Esa es la lección desperdiciada por el alcalde ignorante, comunista trasnochado, fanfarrón jornalero y bocazas paniaguado. El “Gordillo” ese, que es buen ejemplo de la “colección de tontos” que nos gobiernan, según ha dicho acertadamente el escritor Antonio Gala, ha perdido una oportunidad de oro para llevar a los tribunales el pleito más revolucionario desde que la novela titulada “Michael Kohlhaas” puso de manifiesto que el poder público puede ser legítimamente violentado (o sea, con una guerra o un golpe de estado) cuando no es capaz de ejercer con Justicia.

Ojalá fuera yo el abogado. Porque allí frente a un tribunal, en parte pagado por los Presupuestos Generales del Estado y en parte corrompido por las prebendas del capitalismo clasista español, diría:

“Señorías: Todos usan la fuerza. Unos autorizados por la ley, y otros no. Pero los que no están autorizados, entran por necesidad de alimento, techo o Justicia cuya satisfacción la Constitución y el Sentido Común reconocen como garantía de la convivencia en paz. La violencia es la respuesta civil y popular autorizada tácitamente ante el incumplimiento del estado del bienestar.”

Y tras ese argumento, todos hubieran tenido clara una cosa: Cuando se reparten “guantás” no se sabe a quién les llegan. Lo mismo la recibe la cajera de un supermercado que un presidente del Gobierno.

No podemos olvidar que la violencia, pacífica o no, legítima, justificada, popular, mayoritaria, es y será un método básico para evitar el abuso ilegítimo de los violentos. Incluso Cristo dijo aquello de poner la segunda mejilla, pero después recomendó el puñetazo libre, libertario y liberador. Ghandi, mi perro y el vecino del quinto me preceden en la defensa de esta tesis. El "Gordillo" ni la entiende.

miércoles, 20 de junio de 2012

Dios mío, átame a la silla, que me vuelco...

Para terminar uno de los conciertos más aburridos a los que he ido en mi vida, la Orquesta de Granada (o como se llame, el 19 de junio de 2012, a la atardecida) concluyó su deplorable repertorio (adecuado sin duda para un funeral) con una joya extraordinaria. Así, como el que no quiere la cosa, remataron la pésima faena con una polonesa de Schubert (la matriculada D580) en la que la solista Emilia Ferriz se esmeró en arrancar de su violín y de su alma la magia del encanto.
Por fin... ¡Música! Entre la belleza del lugar, la Quinta Alegre, y el equilibrio del cielo, y el esmero de la Orquesta, empastada, cohesionada, afinada, conjuntada, armonizada, y optimista, bajo un cielo “azul granada” aquello sonó a gloria.
Los aplausos del respetable hicieron repetir la pieza, y a la segunda, Emilia se encontró a gusto, sin nervios, dominando la situación, y sencillamente levitó... flotaba colgada de su instrumento, mientras el director le daba alas y los demás músicos le hacían la ola con partituras decimonónicas y eternas.
Jamás pensé que una orquestilla de segunda fila, o tercera, tuviera tantas dotes como para plantarle cara al museo de la estética pidiendo un hueco en la sala mayor de los músicos divinos. Y Emilia hacía lo que le daba la gana con la melodía. Schubert hubiera aplaudido sorprendido.
Con cuatro coplas más del mismo nivel, el concierto hubiera sido digno del Internacional de Música y Danza.
P.E: Escuchen “Franz Schubert - Polonaise B flat major, D 580, violin + orchestra” (en You Tube, claro)

lunes, 2 de enero de 2012

Si te arruinas, te multo.


(Una localidad catalana multa reiteradamente a un indigente por dormir en la calle. El indigente acude al defensor local del ciudadano para pedir explicaciones)

Tenemos los políticos, absurdos e inútiles, que nos merecemos. Y no puedo echar la culpa ni al sistema ni a los propios políticos. Somos los ciudadanos los que, en vez de votarlo en esas pantomimas de elecciones, tenemos que exigir al imbécil que pone multas económicas a los que por definición no pueden pagarlas que se vaya a su casa, y se lleve sus pobres ideas y su nula inteligencia.
Además, la falta de preparación de estos tristes representantes, nos cuesta tener a la Policía Local ocupada en estas nimiedades y a la máquina burocrática rellenando papeles completamente innecesarios.
Necesitamos políticos con soluciones debajo del brazo. Con eficacia entre las orejas y con un mínimo de sentido común.
Y dado que esta noche sigue sin sitio donde dormir, una de dos o se cambia la ley y se le deja tranquilo en la calle, o se le pone un techo al banco donde se acuesta.

Arbolcom.