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jueves, 15 de diciembre de 2011

El 15M también me indigna.

(Desahucian a una mujer que llevaba 23 años de alquiler en la Casa del Aire de Granada, en medio de una nueva protesta de los indignados, que luego intentaron cortar el acceso a los juzgados granadinos)

Estoy cada vez más indignado con esta gente del 15M. Les critico por ser anarquistas (en el peor sentido), estar descoordinados y mantener estrategias confusas o incoherentes. Ahora añado que intentan manipular, igual que los poderes fácticos contra los que luchan.
El desahucio de la vecina es, a todas luces, legal, basado en una ley criticable, pero legal. Y eso se ha ocultado. Por ello, la protesta en la calle, forzando la presencia de los antidisturbios, deviene ilegítima.
Además, ni se han presentado a las elecciones, ni tienen una alternativa escrita, fundada, ni contra la ley de los desahucios ni contra nada. Su lucha contra el sistema es una lucha sin sistema alternativo.
Además, se muestran violentos y no dudan en infringir el derecho de los demás: Infringen el derecho a la propiedad del dueño del piso (que puede que sea un capitalista repudiable como dicen, o no) y el derecho al trabajo de los que tienen que ir a los juzgados para ganarse la vida.
A pesar de que ponen en duda, acertadamente, los principios constitucionales de las sociedades capitalistas, por definición injustas y desigualitarias, ellos también son injustos y desigualitarios.

Arbolcom.
P.E. En cambio los de Democracia Real Ya siguen avanzando.

miércoles, 12 de octubre de 2011

No le tembló la mano al jefe de Policía de Nueva York

No le tembló la mano al Jefe de Policía de Nueva York cuando ordenó detener a más de 700 indignados que ocuparon un puente en protesta por la situación que sufre el pueblo en esta crisis.

Quizá lo hizo porque sabe que una sociedad necesita circular, en todos los sentidos, por las calles que son de todos. Ocupar la vía pública en Nueva York es delito. Me convence esa mentalidad. Las calles no se cortan, y punto. Si las necesita alguien, para pasar, pues pasa, porque son suyas y nadie le puede escamotear el derecho de utilizarlas.

Mucho nos queda por aprender en España, sindicatos incluidos, sobre el respeto y la convivencia.

Arbolcom.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Desahucio sí, deshaucio no.

Los indignados (algunos, no todos) se oponen violentamente a los desahucios. Pero ojo: hay desahucios justos frente a los que no cabe, legítimamente, oponerse. Y además, el uso de la violencia en democracia es patrimonio de los minoritarios prepotentes.

Luego, los indignados han matizado: se oponen a los desahucios injustos. ¡Vaya! ¿Entonces para que están los jueces? Da la impresión de que los indignados (algunos, no todos) se arrogan la potestad de corregir a uno de los poderes constitucionalmente establecidos.

Más tarde se ha dicho que los desahucios perseguibles por los indignados eran los que afectaban a las clases humildes. Y se plantea otra duda. ¿Cómo se mide el grado de humildad?

Un par de semanas ha costado que los indignados (algunos, no todos) clarifiquen que se niegan a soportar desahucios por impago (los desahucios por destrozar el piso o tenerlo realquilado a inmigrantes sí valen) cuando el inquilino ha perdido el empleo.

Madre mía. ¿Cómo se come eso? El movimiento revolucionario comenzado el 15M se ha metido en un berenjenal del que no sabe salir. Es cierto que los inquilinos desahuciados no son responsables de la crisis económica, ¿pero es que acaso todos los propietarios de vivienda sí son culpables de ella?

Lo que los indignados tenían que haber defendido, desde esa maravillosa utopía revolucionaria que predican, es que cuando una persona no tenga donde vivir (sea inquilino o no) los bancos, los millonarios, el Gobierno o la Iglesia, le pongan un piso.

Eso sí que es poner el dedo en la llaga. Con esa estrategia (u otra parecida) se señala a los culpables de la crisis, se apoya al necesitado de vivienda, y se ofrece una solución ejecutable.

Porque con todo el respeto, los indignados (algunos, no todos) que se oponen a los desahucios están deslegitimando, con esa estrategia confusa y equivocada, a los propietarios de viviendas y, al mismo tiempo, asumen sin crítica el coste abusivo de la vivienda, que es el verdadero problema que impide a las clases humildes (sean quien sean) acceder o mantener la digna condición de domiciliados.

Arbolcom.
P.E. Acabo de ver una "manifa" de indignados en la TV. Una pancarta decía: "Que la hipoteca deje de ser negocio". Por fin una propuesta sensata. Les ha costado casi tres meses.

martes, 30 de agosto de 2011

¿A quien votará el 15M?

¿Qué hacemos con nuestro voto los que pensamos que somos el 15M? Dado que no tenemos liderazgo, ni organización, ni estructura ni estrategia... tampoco tenemos unidad, ni fuerza. Somos carne de urna. Agotados por nuestro carácter asambleario. Desconcertados y dispersos. Me pregunto si, al menos, votaremos.

Arbolcom.