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jueves, 20 de diciembre de 2012

Privilegio y clasismo


(El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial dice en una entrevista radiofónica que no le parece bien tener que viajar en “clase turista”)

Son dos problemas distintos. Me explico: Un problema es quien lo paga (privilegios) y otro en qué sitio y condiciones viaja (clasismo).

El primer asunto consiste en la frustración que sufre el jerarca porque, aunque puede pagar el mejor sillón de su bolsillo, quiere que se lo financiemos entre todos. Esto es un problema de privilegios sí, o privilegios no.

Pero el otro problema que plantea el pollo es que se lo merece  por “razón de la dignidad de su cargo”, es decir, por clasismo.

Realmente, si no hubiera vagones, billetes y precios distintos, no podría pedirlo, pero es que los hay. Los servicios públicos tienen clase pobre y clase rica porque la sociedad es clasista. Existe la convicción o el consenso de que no todos somos iguales a la hora de vivir más o menos bien. Esta idea, además, es compartida por el que diseña el vagón, quien lo explota, quien compra sus billetes y quien no protesta por la discriminación, “tácitamente asumida”, es decir, por todos.

Conclusión: Hay que pagarle lo que gaste en viajar por razón de su cargo, y hay que erradicar las “clases” sociales, ya que nadie, ni el más alto servidor del Estado, merece distinto trato que el más humilde de los gobernados.

Arbolcom.

martes, 18 de septiembre de 2012

Esperanza, en la vida.


(La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, dimite, se supone, por estar enferma de cáncer)

¡Ay! Esperanza, qué mala has sido... ¡Cómo te trata la gente! Qué cosas más desagradables te dicen... Simplemente por ser fascista y de ultraderechas. Mira que desearte la muerte, así sin más, como si te la merecieras...

Pues, óyeme a mí, y haz oídos sordos a los demás. Que en esto de la vida hasta el cocodrilo más cruel tiene un trozo. Y tu no es que seas una gacelilla, pero la vida es tu derecho, como el mío. Yo lo que te deseo, de todo corazón, es la muerte política porque soy tu enemigo, o tu contrincante, o tu oponente, o tu discrepante... y aspiro a conseguirla, sí, pero con votos, no con enfermedades.

Y ahora que tienes la parca a las espaldas, quizá tanto como yo, te deseo la vida plena y que cuando salgas del hospital, tras hablar con ella, hayas cambiado y me busques para defender el derecho de los desprotegidos, la igualdad de los sencillos y la justicia de la sociedad. Ojalá pueda verte muchos años más, aunque sea para pelearme contigo, porque reconocerás que es lo que te mereces, pero la vida, ¡ay! Esperanza, la vida, si pudiera, te la regalaba...

Arbolcom.

viernes, 7 de septiembre de 2012

De Olvido, nada.

(Olvido Hormigos, concejala socialista de Los Yébenes, presenta su dimisión y luego la retira tras difundirse un vídeo en el que aparece masturbándose)

Morbosa, hasta de nombre. Materia prima de la más pornográfica de las historias mediáticas. Indecente multimedia y, por ello, aún más atractiva. Orgasmo sociológico de envidias, deseos, y fantasías...

Reina de los expedientes eróticos, concejala de las pasiones, militante de la España reprimida y hembra de curvas democráticas. Pechos de lujuria politizada. Mano que acelera el debate sexual.

No se puede pedir más. Libertaria de sus gemidos y repartidora de sus suspiros digitales. Exhibicionista de sus genitalidades. Morbo público y electoral. Pezones que disparan el deseo municipal en plenos donde no se le concede la palabra, porque, al parecer, ya lo tiene todo hecho.

Dicen en el pueblo que la más guapa y la más puta. Lo de guapa, es indudable, pero para dictaminar sobre su presunta condición de zorra es necesario ver los vídeos de las demás paisanas, que haberlos, haylos.

Dicen que tiene tantos pecados e inmoralidades que merece una estatua, pues monumento ya lo es. Y ha sabido, desde la picardía irreverente, ponernos cachondos, indignados, o sencillamente nerviosos. Tiene, que se sepa, marido, alcalde y futbolista. Y a mí, también me tiene.

Arbolcom


martes, 14 de agosto de 2012

¿Qué culpa tendrán los supermercados?

(El alcalde de Marinaleda y parlamentario de IU en Andalucía, Sánchez Gordillo, liderando un grupo de sindicalistas, asalta un supermercado y coordina el presunto robo de alimentos. Su objetivo es demostrar la situación límite en la que viven una vez más los jornaleros)

Yo no hubiera asaltado un supermercado. Yo hubiera “okupado” un piso, alguno propiedad de un Banco de donde fueron expulsados sus dueños por no pagar la hipoteca. Y esperaría a que la Policía me sacara por la fuerza.

Aquí, alcalde “Gordillo”, hay cuatro violencias distintas y subrayadas: La de los maderos, la de los okupas, la del Banco, y la de los robaleches.

¿Cuáles son legales? La de los policías y la del Banco.
¿Cuáles son legítimas? Las cuatro. Sí, señores. Las cuatro pueden ser legítimas.
Los agentes recomponen el orden social. El banco expropia por la fuerza que le concede la ley. Los okupas exigen que la administración cumpla lo que dice la constitución. Y los hambrientos tienen la excusa del estado de necesidad.

Esa es la lección desperdiciada por el alcalde ignorante, comunista trasnochado, fanfarrón jornalero y bocazas paniaguado. El “Gordillo” ese, que es buen ejemplo de la “colección de tontos” que nos gobiernan, según ha dicho acertadamente el escritor Antonio Gala, ha perdido una oportunidad de oro para llevar a los tribunales el pleito más revolucionario desde que la novela titulada “Michael Kohlhaas” puso de manifiesto que el poder público puede ser legítimamente violentado (o sea, con una guerra o un golpe de estado) cuando no es capaz de ejercer con Justicia.

Ojalá fuera yo el abogado. Porque allí frente a un tribunal, en parte pagado por los Presupuestos Generales del Estado y en parte corrompido por las prebendas del capitalismo clasista español, diría:

“Señorías: Todos usan la fuerza. Unos autorizados por la ley, y otros no. Pero los que no están autorizados, entran por necesidad de alimento, techo o Justicia cuya satisfacción la Constitución y el Sentido Común reconocen como garantía de la convivencia en paz. La violencia es la respuesta civil y popular autorizada tácitamente ante el incumplimiento del estado del bienestar.”

Y tras ese argumento, todos hubieran tenido clara una cosa: Cuando se reparten “guantás” no se sabe a quién les llegan. Lo mismo la recibe la cajera de un supermercado que un presidente del Gobierno.

No podemos olvidar que la violencia, pacífica o no, legítima, justificada, popular, mayoritaria, es y será un método básico para evitar el abuso ilegítimo de los violentos. Incluso Cristo dijo aquello de poner la segunda mejilla, pero después recomendó el puñetazo libre, libertario y liberador. Ghandi, mi perro y el vecino del quinto me preceden en la defensa de esta tesis. El "Gordillo" ni la entiende.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El 15M también me indigna.

(Desahucian a una mujer que llevaba 23 años de alquiler en la Casa del Aire de Granada, en medio de una nueva protesta de los indignados, que luego intentaron cortar el acceso a los juzgados granadinos)

Estoy cada vez más indignado con esta gente del 15M. Les critico por ser anarquistas (en el peor sentido), estar descoordinados y mantener estrategias confusas o incoherentes. Ahora añado que intentan manipular, igual que los poderes fácticos contra los que luchan.
El desahucio de la vecina es, a todas luces, legal, basado en una ley criticable, pero legal. Y eso se ha ocultado. Por ello, la protesta en la calle, forzando la presencia de los antidisturbios, deviene ilegítima.
Además, ni se han presentado a las elecciones, ni tienen una alternativa escrita, fundada, ni contra la ley de los desahucios ni contra nada. Su lucha contra el sistema es una lucha sin sistema alternativo.
Además, se muestran violentos y no dudan en infringir el derecho de los demás: Infringen el derecho a la propiedad del dueño del piso (que puede que sea un capitalista repudiable como dicen, o no) y el derecho al trabajo de los que tienen que ir a los juzgados para ganarse la vida.
A pesar de que ponen en duda, acertadamente, los principios constitucionales de las sociedades capitalistas, por definición injustas y desigualitarias, ellos también son injustos y desigualitarios.

Arbolcom.
P.E. En cambio los de Democracia Real Ya siguen avanzando.

miércoles, 12 de octubre de 2011

No le tembló la mano al jefe de Policía de Nueva York

No le tembló la mano al Jefe de Policía de Nueva York cuando ordenó detener a más de 700 indignados que ocuparon un puente en protesta por la situación que sufre el pueblo en esta crisis.

Quizá lo hizo porque sabe que una sociedad necesita circular, en todos los sentidos, por las calles que son de todos. Ocupar la vía pública en Nueva York es delito. Me convence esa mentalidad. Las calles no se cortan, y punto. Si las necesita alguien, para pasar, pues pasa, porque son suyas y nadie le puede escamotear el derecho de utilizarlas.

Mucho nos queda por aprender en España, sindicatos incluidos, sobre el respeto y la convivencia.

Arbolcom.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Desahucio sí, deshaucio no.

Los indignados (algunos, no todos) se oponen violentamente a los desahucios. Pero ojo: hay desahucios justos frente a los que no cabe, legítimamente, oponerse. Y además, el uso de la violencia en democracia es patrimonio de los minoritarios prepotentes.

Luego, los indignados han matizado: se oponen a los desahucios injustos. ¡Vaya! ¿Entonces para que están los jueces? Da la impresión de que los indignados (algunos, no todos) se arrogan la potestad de corregir a uno de los poderes constitucionalmente establecidos.

Más tarde se ha dicho que los desahucios perseguibles por los indignados eran los que afectaban a las clases humildes. Y se plantea otra duda. ¿Cómo se mide el grado de humildad?

Un par de semanas ha costado que los indignados (algunos, no todos) clarifiquen que se niegan a soportar desahucios por impago (los desahucios por destrozar el piso o tenerlo realquilado a inmigrantes sí valen) cuando el inquilino ha perdido el empleo.

Madre mía. ¿Cómo se come eso? El movimiento revolucionario comenzado el 15M se ha metido en un berenjenal del que no sabe salir. Es cierto que los inquilinos desahuciados no son responsables de la crisis económica, ¿pero es que acaso todos los propietarios de vivienda sí son culpables de ella?

Lo que los indignados tenían que haber defendido, desde esa maravillosa utopía revolucionaria que predican, es que cuando una persona no tenga donde vivir (sea inquilino o no) los bancos, los millonarios, el Gobierno o la Iglesia, le pongan un piso.

Eso sí que es poner el dedo en la llaga. Con esa estrategia (u otra parecida) se señala a los culpables de la crisis, se apoya al necesitado de vivienda, y se ofrece una solución ejecutable.

Porque con todo el respeto, los indignados (algunos, no todos) que se oponen a los desahucios están deslegitimando, con esa estrategia confusa y equivocada, a los propietarios de viviendas y, al mismo tiempo, asumen sin crítica el coste abusivo de la vivienda, que es el verdadero problema que impide a las clases humildes (sean quien sean) acceder o mantener la digna condición de domiciliados.

Arbolcom.
P.E. Acabo de ver una "manifa" de indignados en la TV. Una pancarta decía: "Que la hipoteca deje de ser negocio". Por fin una propuesta sensata. Les ha costado casi tres meses.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Descrédito merecido.

Políticos, sindicalistas y periodistas estamos desacreditados. Bien es cierto que pagan justos por pecadores. Pero no es menos falso que el silencio corporativo nos hace cómplices.

Los políticos, por no reconocer lo que saben, silenciar lo que les perjudica y tergiversar lo que les conviene.

Los sindicalistas por olvidar lo esencial de su función constitucional, perder el tiempo en minucias y ser ineficaces.

Los periodistas por no tener criterio fijo, obedecer consignas y dar informaciones contradictorias sin fruncir el ceño.

Los tres obedecen a sus superiores, es cierto, porque en su salario hay una claúsula que impone el principio de jerarquía (también conocido como "el que paga, manda"), pero es triste, muy triste que la independencia apenas exista.

Arbolcom.

El que manda, manda.

El Gobierno británico, tras las revueltas, ha dicho, por boca de su presidente, en el Parlamento, que la disciplina, los deberes y el respeto deben imponerse. Se ha hablado de disciplina militar, de deberes ejecutables y de respeto ganado. No hay nada, para un ciudadano, como sentirse justamente gobernado. La convicción de estar regidos mediante leyes y criterios claros es requisito del progreso social y de la resolución pacífica de conflictos.

Arbolcom.

Por propinar un cachete a tiempo.

Todos los leones, lobos, nutrias y ciervos educan a sus cachorros impartiendo un sabio cachetazo cuando el crío se lo merece. Pongo como testigo al National Geografic. Los homo in-sapiens, sin embargo, hemos perdido la gracia de impartir Justicia y afrontamos dos fenómenos contradictorios: Que los hijos se nos suban a las barbas y que los padres maltraten a los pequeños. Asuntos, insisto, que jamás se producen en el resto de las especies "superiores". Aunque el Código Civil español reconoce, de momento, el llamado derecho de corrección que permite al padre enmendar la conducta del hijo incluso con métodos coactivos, en ciertas sociedades nórdicas ya no se fían de los progenitores y protegen al infantil tirano como si fuera de cristal. En mi opinión, la colleja sabiamente aplicada fortalece, ordena, educa, convence, orienta y equilibra al educando. Cosa distinta es que ya no sepamos aplicarla en su justa medida.

Arbolcom.
Tras leer que un padre es detenido en un país nórdico por pegarle a su hijo, que se negaba a entrar a un restaurante. No explica la noticia si el padre se excedió o el hijo está malcriado. Tampoco explica nadie cuál es la alternativa educativa que deba sustituir, eficazmente, al manotazo paterno.

martes, 30 de agosto de 2011

Te cambio la Constitución y tú te callas.

Convulso momento: Nuestra constitución va a ser modificada sin nuestro permiso. Es un buen momento para darnos cuenta del poquísimo poder que tenemos los ciudadanos. Es un buen momento para darnos cuenta de que la democracia aún no funciona como debiera. Es un buen momento...

Arbolcom.